Operación Inodoro: Segunda Parte

De regreso y esta vez con la segunda parte de nuestra Operación Inodoro. Me gusta mucho el titulo, me siento como el agente 007 en una misión. Jajajaj.

Bien, la semana pasada hable sobre como comenzamos con la tarea de enseñar a nuestra niña a ir al baño. Aquí te dejo el “link” en caso de que no hallas podido leerlo. Hoy vengo hablarte sobre cual fue nuestro plan de acción y cual fue nuestro resultado. ¡Continuamos!

Segundo día

I.A se levanto temprano ese día. Nosotros le cantamos y bailamos juntos con ella una canción que creamos y que dice algo así: “Potty Potty Party!!! Potty Potty Party!!!”. Le quite su pañal y le coloque su ropita interior. La lleve al inodoro portátil y la senté por 15 minutos.

Jugamos con Sandy, leímos varios cuentos, hicimos todo lo posible porque ella permaneciera sentada durante esos minutos. Lo logramos, allí estuvo sentada todo el tiempo. Al finalizar los 15 minutos le coloque de nuevo su ropita interior y le explique por undécima vez lo que estaríamos haciendo durante tooooodo el día.

La dejamos que jugara, que viera televisión, que tomara líquidos pero nosotros no le perdíamos de vista, observando cada movimiento. Algo que nos dijera que era el tiempo de ir al baño.

A los 15 minutos siguientes volvimos a sentarla y así continuamos el resto del día. Entre lapsos de 15 minutos, dentro y fuera del inodoro.

Por varias ocasiones I.A se sentó en su inodoro, pasaron mucho mas de 15 minutos sin hacer nada. ¡Esta niña sí que aguanta! Jajajaja. Hasta que de repente alzo su piernita y tuvo su primer accidente. La llevamos corriendo al baño, la sentamos en su inodoro pero ya era muy tarde.

“No pasa nada, solo fue un accidente, seguiremos intentando hasta que lo logres.” Esas fueron nuestras palabras. Le cambiamos su ropita interior mojada por una seca y comenzamos de nuevo con el mismo proceso, cada 15 minutos.

De repente, al par de intentos, la senté en su inodoro. Ella se notaba impaciente, yo sabía que le tocaba. Me miro y me pidió que la abrazara mientras estaba sentada. La abrase, luego se separo de mi, se cubrió los ojos con sus manitas. Un silencio invadió el lugar hasta que de repente, un sonido de agua cayendo en el inodoro se escucho. ¡Qué alegría! ¡I.A había logrado hacer #1 en el inodoro!

La ayude a limpiarse, le coloque su ropita interior y todos celebramos el logro. Llevamos sus agüitas al inodoro grande y ella solita bajo la cadena. Seguimos celebrando mientras nos lavábamos las manos. Ella estaba contentísima y nosotros mas.

Por el resto del día no tuvo más accidentes y hasta hizo un #2. ¡Qué fácil! ¡Qué bien! Mi niña ya hacia #1 y #2 desde el primer día de intento. En todo el día solo tuvo un accidente. Estábamos que volábamos de la alegría.

Resultado del primer día: ¡Todo un éxito!

Segundo y Tercer día

El segundo y tercer día fue igual. I.A solo tuvo un accidente por día, el primero. Pareciera como si cada mañana se le olvidaba la dinámica del inodoro. Jajajaja. ¡Solo un accidente por día! ¡La cosa va fenomenal! ¿Verdad?

Al cuarto día llegaba mi mamá de visita, así que tuvimos que poner una pausa mientras tanto. I.A estaba muy emocionada por la visita, no era tiempo para enfocarse en inodoros, ella solo quería a su abuela. Pasaron tres semanas y cuando abuela se despidió de nosotros volvimos a la carga al día siguiente. Esto fue lo que sucedió:

Primer día del segundo intento

I.A hizo todas sus necesidades fuera del inodoro. ¡No entendía que había podido suceder, todo era lo mismo! Ella no se veía desinteresada. Permanecía sentada el tiempo estipulado. ¿Por qué entonces no tuvo ni un solo logro? No lograba comprender.

Segundo día del segundo intento

I.A logro hacer solo dos necesidades dentro del inodoro. El resto fueron en accidentes. Pensé que con un incentivo más llamativo quizás mejoraría y volveríamos a tener solo accidente por día. No me di por vencido pero esta vez le premie sus logros con unos chocolates M&M. Aun así todo quedo igual, solo dos logros.

Tercer día del segundo intento

Todo el día de accidentes, era como si no le interesara más el inodoro. Pude notar que ya no me avisaba. Era como si le hubiese perdido la emoción. Ya no era algo interesante para ella. Deje de ver en ella esa señal de urgencia que me hacia conocer que estaba lista para ir al baño. Tres días y solo dos logros.

Cuarto día del segundo intento

Otro día de accidentes, misma actitud, mismo comportamiento del día anterior. Muy tranquilamente lo analice, lo pensé y tomamos la siguiente decisión:

No es su tiempo aún. De eso se basa la vida de padres, en ayudar a nuestros hijos pero a su vez dejarlos a que sea en el tiempo de ellos. Con mi hijo mayor su tiempo fue a los tres años. Quizás I.A es igual, o quizás debo de esperar solo un tiempo más a que ella pueda comprender que le sucede en los momentos de ir al baño.

Con la misma emoción que comencé todo fui guardando su inodoro, a Sandy y sus libros en un lugar donde no los vea dentro de un tiempo. Le explicamos lo que había sucedió y quedamos en que lo intentaríamos después de un pequeño receso.

Esperaremos hasta mayo cuando ella tenga dos años y medio. No siento que fracasamos, tampoco me siento apresurada de que ella deje el pañal. Todo comenzó por su pequeño interés hacia el inodoro. Pero si no es su tiempo, papá y mamá estaremos disponibles para cuando ella así lo decida. J

¿Cómo te fue con tus hijos a la hora de enseñarles a ir al baño? ¿Qué opinas sobre nuestra experiencia? ¿Alguna recomendación para considerar en nuestra próxima Operación Inodoro?

Besos,

Sannia.

 

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M de Maternidad: ¡Operación Inodoro! Enseñándole a nuestra niña a ir al baño. Parte 1

Todo pasó cuando nuestra niña comenzó a dar señales de interés hacia el inodoro.

  1. Se quería sentar en el inodoro cuando yo me sentaba.
  2. Me decía: “Mom, what you're doing?” (“¿Mamá qué haces?”) Yo le explicaba.
  3. Se incomodaba con el pañal.
  4. Buscaba como quitárselo.
  5. Cada vez que hacía pipi (#1) o caca (#2) se agarraba el pañal y me decía: “¡Ay, ay, caca!”

“¡Qué emoción, mi niña esta lista para el baño y tan sólo tiene dos años!”, fueron mis palabras. A William le había enseñado a sus tres años. La idea de salir de los pañales a los dos años de ella me causaba mucha ilusión. Hablé con papá, observé 500 videos de YouTube sobre el tema. ¿Quién no consulta YouTube cuando quiere aprender de algo? (Si eres uno de ellos inténtalo, hay de todo) Lo mejor de todo, lo que a muchas mujeres nos gusta hacer (me incluyo), me fui de compras con mi niña. Jajajajaj. Ropita interior, inodoros de todas formas. ¡Color rosa por todos lados! Jajajaj. Estaba encantada y lista para la nueva aventura.

  • Materiales, todos los materiales fueron adquiridos con la niña y ella participó en la elección de cada uno de ellos:
  1. Ropa interior, compramos 15 de ellos. Sabía que necesitaría muchos para evitar quedarme corta mientras lavaba los accidentados.
  2. Inodoros portátiles. ¡Existen tantas clases de inodoros para niños! Luego de estudiarlos todos decidí comprar dos (te los muestro más adelante). En caso de que no funcionara con uno, podía utilizar el otro. ¡Cosa de tener opciones! 😉
  3. Libros de cuentos sobre el tema. Que contengan sonidos y sean llamativos para ellos. Existen una gran variedad. Yo sólo compre dos ya que I.A tiene ya muchos libros. Sabía que no iba a querer leer sobre un mismo tema cada vez que se sentara. ¡Vamos, hay que ser realistas! A mí no me gustaría estar leyendo sobre cómo hacer #1 y #2 cada vez que me sentase en el inodoro. Tampoco se lo haría a mi niña. 😉
  4. Conseguí una muñeca que viene con un inodoro portátil, ropa interior y hasta él inodoro tiene efectos de sonido cuando le bajas la cadena.
  5. Busqué en YouTube vídeos o canciones que hablen sobre el tema y los guardé en el historial para mostrárselos a ella cada vez que le tocase ir al baño.
  6. Una bolsa de dulces M&M. No estaba segura si los utilizaría. Quería que mi niña aprendiera a celebrar sus logros por lo realizado y no porque fuera a recibir un dulce al final. Pero, como no sabía cómo me iría con ella, los compré de todas maneras como segunda opción.
  • Primer día:
  1. Le mostré a I.A su nueva ropa interior, le explique para lo que era, incluso le mostré que mamá también utiliza uno de ellos.
  2. Sacamos sus inodoros, le expliqué para lo que eran, la deje que jugara y experimentara con ellos. Le dije: “Isis Anabelle, mañana comenzamos una actividad que haremos todos los días, se llama potty time. Es para hacer #1 y #2 en el. Mañana le decimos adiós al pañal y vas a poder utilizar tu nueva ropa interior. Podrás elegir el que desees. Celebraremos contigo cada vez que lo logres.” Ella estaba muy emocionada.
  3. Le presente su nueva muñeca, le expliqué lo que era cada cosa. Le colocamos la ropita interior a la muñeca y aprendimos como se bajaba la cadena su mini inodoro. Le pusimos nombre a la muñeca, ahora se llama Sandy. ¡Bienvenida Sandy a nuestra familia! Todo el día jugó con su inodoro, lo decoro con calcomanías, leímos los libros que habíamos comprado y utilizó el resto de la tarde su nueva muñeca.
  4. Al final la abracé, le di muchos besos, le dije lo orgullosa que me encontraba y lo emocionada que me sentía al saber que comenzaríamos esta nueva aventura juntos.

I.A estaba muy entusiasmada con todo, deseosa de que llegara el día de mañana. Yo, más emocionada que ella, soñando despierta, visualizándola haciendo sus necesidades solita y celebrando juntas. Lo que no sabía es que pronto despertaría a la realidad. Jajajajaja.

¡Pero claro que no te lo voy a contar todo hoy! 🙂 La próxima semana, en M de Maternidad, te cuento la segunda parte de nuestra aventura y como finalizó esta Operación Inodoro.

Besos,

Sannia.