Ser positivo en 6 pasos

¿Alguna vez has prestado atención de lo que piensas? ¿Qué tal lo que dices? ¿Te has fijado detenidamente al menos por 2 horas en lo que piensas y en lo que dices? ¿Sientes que son la mayoría negativos? ¿Crees que te la pasas brincando de queja en queja durante el día? Yo sé lo que se siente. ¡Créeme, he estado ahí también!

Ser positivo no es una virtud adquirida al nacer, es una constante programación. ¡Es un estilo de vida! Es ser intencional. Es recordarse cada segundo (sí, cada segundo) en serlo. Es un hábito que al crearlo puedes ver sus beneficios casi de inmediatos. Hoy te cuento en 5 simples pasos como yo trabajo diariamente mi positividad.

  1. Antes del café sírvete una taza de palabras positivas: Preferiblemente que sea lo primero que hagas al abrir tus ojos. Ya sea una frase favorita o una afirmación. ”¡Hoy será un día maravilloso!” En mi caso, doy gracias. El ser agradecidos con lo que tenemos tiene un efecto maravilloso, nos ayuda a enfocarnos en las cosas que si tenemos y dejamos atrás la frustración de lo que no poseemos. Al principio notarás que repites agradecimientos, pero si buscas bien adentro de ti, con determinación y enfoque, lograrás encontrar muchas cosas de las que agradecer. ¡Si escucharas a veces mis agradecimientos te reirías en cantidad! Agradezco desde cosas grandiosas como la dicha de tener un día mas de vida hasta cosas cotidianas como dormir seis horas corridas. ¿Mi agradecimiento de hoy? ¡Gracias porque No escuché ni un sólo ronquido de David, dormí profundamente! Jajajaja. Mientras mas cosas agradezcas antes de poner tus pies en el suelo, mas positivo comienzas el día.
  2. Acepta las cosas que suceden: No todo lo que sucede está bajo nuestro control. Sin embargo hay otras que sí lo están. Evita descontrolar aquellas que estan bajo tu control y suelta en las áreas que no lo tienes. Por ejemplo: Quedaste con una amiga en ir de tiendas. Ella había acordado pasar a buscarte a cierta hora. Tu amiga no cumplió con llegar a la hora estipulada y te dejó esperando por 45 minutos vestida y alborotada. No tienes el control sobre tu amiga, pues entonces porqué desesperarse, incomodarse o malhumorarse por algo que no puedes cambiar. Elige no hacerlo y busca el lado posityde esa situación. A lo mejor te da el tiempo de la ar los trastes antes de irte. De cada cosa que parece ser negativa se saca algo positivo. ¡Créeme, es así! Sólo esta en ti programarte en buscarlo, en eso sí tienes el control. En buscar el lado positivo dentro de lo que aparenta ser negativo.
  3. Crea una tablero de afirmaciones: Coloca fotos de momentos felices, ilustraciones de tus sueños y metas (la casa de tus sueños, la meta te has establecido). Preferiblemente en un sitio visible que puedas recurrir a el cuando sea necesario. Coloca afirmaciones que te ayuden a mantener el pensamiento positivo activo. Puedes incluir postales de cumpleaños, notas de agradecimiento o cualquier palabra hermosa que alguien te haya escrito. En mi caso tengo notitas pegadas en la pared donde esta mi escritorio. También tengo postales que he recibido de amistades y una foto con David de nuestra primera noche de fiesta solos aquí en Massachusetts (fue una noche que pase de maravilla con él). ¿Mis afirmaciones cuáles son? “Im the masterpiece of my life”, “Feel Good!”, “Todo sale a mi favor”, “Logro todo lo que me propongo”, “Respira profundo” son alguna de ellas. Jajajaja. Hecho: Soy de notitas. Acá les llamamos “Post it notes”. Tengo muchas pegadas en varios puntos de la casa además de en mi escritorio. En el botín, en el armario y en el refrigerador.
  4. Piensa lo que piensas, rechaza todo pensamiento negativo y cámbialo por uno positivo: Jajajaj. ¿Te enrede? Puede sonar confuso pero no lo es. Para lograr crear un hábito de pensamiento positivo tenemos que primero estar concientes de lo que pensamos de una manera activa hasta que nos acostumbremos a ello. ¡Créeme, te lo dice una persona que ha sido muy negativa en muchas áreas de su vida! Al principio puede ser abrumador al ver todas las veces que puedes pensar negativamente. Pero sinhaces el esfuerzo de parar ese pensamiento y cambiarlo a uno positivo cada vez que surja verás que de pronto son menos los negativos. La clave está en la consistencia que le des.
  5. Rodéate de personas que te aporten y no que te quiten tu positividad: Lamentablemente existen muchos roba energía. Amistades, compañeros de trabajo y hasta familiares. Esas personas hay que tenerlas lo mas lejano posible de nosotros para no permitir contagiarnos con su negatividad o para que no nos quiten de la nuestra.
  6. Acepta que eres humano y vuelve a comenzar: No porque sea el último paso significa que es el menos importante. La verdad, es el más importante. ¡Seamos realistas! ¡Hay días y haaaaaaay días! Si tuviste uno de esos días donde no lograste el positivismo que deseabas. ¡Suéltalo y comienza mañana una vez mas!

En mi experiencia personal he visto grandes cambios en mi vida. Desde físicos hasta emocionales. Una de las cosas mas cuirosas que me pasa cuando regreso a la negatividad es que no me siento bien físicamente. Me dan dolores de cabeza, se me hace conseguir el sueño y hasta me siento triste. Eso me ayuda a darme cuenta de que mis pensamientos han sido negativos y de que es hora de volver a programarme.

Estoy segura de que si sigues estos pasos antes de lo pensado notarás un cambio en ti. Una vez logras adquirir este nuevo estilo de vida no querrás regresar a como lo hacías antes. ¡Te lo aseguro!

Espero te haya gustado y que te sirva de inspiración a activar cada día mas el ser positivo. Por supuesto quiero saber que opinas, tus estrategias si es que utilizas alguna y tu experiencia si lo intentas. No olvides en darle “like” si te gusta lo que has leído y sobretodo compartirlo en tus redes sociales para que alguien más se beneficie.

Besos,

Sannia.

 

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Doblarnos sin rompernos.

La semana pasada recibimos la primera nevada “grande” de este año. Al menos de más de 5 pulgadas. Fue una nevada hermosa. La observe cuidadosamente desde mi ventana. Vi como poco a poco la tierra se cubría de blanco. Era una nieve mojada y por esta razón se pegaba a todo lo que tuviera contacto.

Frente a una de mis ventanas tengo un árbol. Es un árbol de tamaño mediano, delgado y sin hojas porque es invierno acá en Massachusetts. Durante la primavera salen sus hojas y durante el otoño cambian de color a uno rojizo muy bonito. Mientras nevaba veía como se iba cubriendo de nieve. Nieve y más nieve fueron acumulándose en sus ramas finas y delgadas. Al pasar varias horas sus ramas comenzaron a doblarse por el peso de la nieve. Se doblaron tanto que por un momento llegue a pensar que aquel árbol no sobreviviría tanto peso. “Pobres ramas se van a romper”, le dije a David.

Al día siguiente me asome por la ventana para ver en qué estado estaba el árbol. Allí estaba, intacto y recuperando poco a poco su forma natural. Había salido el sol y la nieve comenzaba a derretirse cayéndose de sus ramas. El árbol continuaba con su propósito y volviendo a tener sus ramas de la manera en que se había creado.

Al ver esto quede pensando por un largo tiempo. Pensé en el árbol y en la naturaleza. Pensé en cuan maravillosa es y en cómo es que la naturaleza está formada. Formada con tanta fuerza, seguridad y firmeza de que todo saldrá bien, que no importa las circunstancias del día, ellos (la naturaleza) solo esperan pacientes a que la tormenta pase. Pero nunca, nunca pierden su esplendor. Al contrario, mantienen su belleza aunque se vea distinta mientras la tormenta pasa.

Me explico. Nunca he visto un árbol desvanecerse porque su fruto le pese demasiado. Tampoco he visto sus ramas pegarle a un perro porque subió la pata y le hecho en el tronco sus desechos. Nunca he visto un pájaro llorar en una esquina desanimando porque todos los días se tiene que levantar a volar para buscar su alimento. Ni lo he visto al borde de la histeria porque no encuentra comida o porque está cansado de volar.

Los perros no se unen a otros perros en contra de un perro que le tomó su hueso o le tomó su agua. El pez no aborrece su vida porque solo puede vivir en el agua. La flor no cierra sus pétalos para que las abejas no le quiten de su néctar. Y para dar un último ejemplo, el árbol de enfrente de mi casa no se partió en dos porque afuera esta frio, porque la nieve decidió ponerse sobre sus ramas al punto de doblarlo de par en par. No lo he visto sacudirse y decir, esto no es problema mío, yo solo soy un árbol para tener hojas y nada más. ¡No, el sigue ahí! Con su mismo esplendor, siendo árbol, en silencio, tranquilo, seguro de que en pocas horas todo pasara. Firme, conociendo de que saldrá el sol, derretirá la nieve y el volverá a su forma habitual.

Muchas veces nosotros nos ahogamos con par de gotas que nos caen. Cualquier pequeño tropiezo es razón suficiente para amargarnos todo el día. Buscamos incansablemente las faltas del otro para así no ver las nuestras. Dejamos de compartir nuestros bienes por la mentalidad de que otro se pueda beneficiar con algo que nos pertenece. Entramos en discusiones, angustias, decepciones y muchos otros sentimientos negativos por cosas que en la gran mayoría no están a nuestro alcance solucionar. Cosas que terminaran desvaneciéndose como la nieve de ese árbol. Todo esto sucede sin pensar que a veces lo único que necesitamos hacer es continuar, en silencio, sin perder nuestra belleza aunque estemos doblados por el peso.

Si ese árbol puede vivir bajo esas condiciones entonces…

¿Qué nos hace pensar que nosotros, los seres humanos, no podemos superar las nuestras? ¿Acaso pensamos que valemos menos que la naturaleza? ¿Acaso vivimos tan sumergidos en nuestras circunstancias que olvidamos nuestras capacidades? ¿Acaso somos impacientes y deseamos que en todo momento las cosas surjan como, cuando y donde lo queremos? ¿Tan poco tiempo tenemos que no podemos pensar en que quizás bajo calma dejamos que las cosas trabajen mejor y que el mundo conspire a nuestro favor para proveernos lo que realmente necesitamos?

Como ese árbol, todos estamos creados para poder aguantar cada tormenta en nuestras vidas. Como ese árbol tenemos dentro de nosotros las herramientas necesarias para sobrepasar cualquier obstáculo.

No recuerdo que en mi vida haya tenido algún problema lo suficientemente grande incapaz de solucionarse. ¡Mira que he pasado por cosas fuertes en mi vida! Todas mis situaciones personales se han solucionado una a una y en muchas de ellas sólo he tenido que estar en calma. Todas se han resuelto.

A veces las soluciones llegan con el tiempo, como el sol después de la tormenta. A veces llegan por medio de un familiar, un amigo y hasta por medio de un desconocido. A veces llega a nuestras mentes esa idea genial que termina solucionando todo. Como también a veces llegan con sólo la aceptación de que así es que debe de ser. Pero todas y cada una de ellas termina solucionándose de alguna manera u otra.

Que tus días sean como ese árbol. Que no importa si afuera esta frio, si hace calor, si hay nieve, lluvia, viento o un perro. El árbol nunca deja de ser árbol ni de brillar por su propia luz y su propia belleza. Que sea cual sea tu tormenta, sepas que todo pasara y que estas equipado con las herramientas necesarias para sobrellevarlas. Que recuerdes en este día lo maravilloso, único, especial y grande que eres. ¡Tú puedes! ¡Estas capacitado para doblarte pero nunca para romperte!

La iniciativa de hoy en esta sección de J como Jesús son dos cosas:

  1. ¡Ya la hiciste! Has leído el post completo.
  2. Compartirlo con alguien que lo necesite o compartirlo en tus redes sociales para que cualquier persona lo pueda leer. Démosle aliento a alguien. Sólo tiene sus ramas dobladas.

Espero te haya gustado y que tengas un hermoso día.

Besos,